Gerardo Lucas: Andamos salaos.
Junio 29 2026, 10:02 am.
En primer lugar, queremos darle nuestro profundo y sentido pésame a los compatriotas y extranjeros que han perdido a familiares y amigos en los terremotos.
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Definitivamente, los venezolanos andamos salaos. Primero, con la dictadura militar de Chavez perdimos las libertades ciudadanas; de seguidas, con la catástrofe económica y la hambruna, el país expulso más de ocho millones de habitantes; recientemente, perdimos el último vestigio de soberanía al caer bajo la egida del imperio yanki; y para rematar, nos cayeron, no un terremoto – que esperábamos- sino dos simultáneos que superaron la escala de siete.
Los dos terremotos que sacudieron a Venezuela el reciente 24 de junio son, seguramente, los de mayor envergadura en la historia telúrica de nuestro país, y los que han generado mayores estragos, si exceptuamos el de 1812. Según la información oficial, los terremotos se sucedieron casi simultáneamente, con pocos segundos de diferencia, alcanzando una magnitud de 7,2 y de 7,5, respectivamente, los niveles más altos en la escala de Ritcher.
De acuerdo con lo que sabemos, hay un importante número de edificios afectados, unos que se desplomaron completamente, se dice que más de 200, otros seriamente comprometidos, hasta el momento de escribir este artículo el número de fallecidos se cuentan en 1450, de heridos 3.360, más de 3.000 damnificados, 372 atrapados, cifras que pueden seguir aumentando en la medida en que se desarrollen las labores de rescate, tomando en cuenta la escasa capacidad de respuesta del gobierno de facto ante las tragedias, ya que es más que evidente que tardaron casi 48 horas en reaccionar.
Si damos un repaso sobre estos eventos en Caracas, tenemos que el último sismo se produjo el 29 de julio de 1967, justo 400 años después de su fundación. Recuerdo vívidamente ese día, en esa ocasión, me encontraba en el piso 10 del edificio Caromay, situado frente a la Plaza Altamira, así que lo viví de primera mano, y quedé traumatizado a causa de eso, por varios meses. Desde entonces, los caraqueños nos dedicamos a llevar la cuenta prediciendo cuando sucedería el próximo.
Desde la Fundación de Caracas en 1567 han acontecido cuatro terremotos significativos. El terremoto del 11 de junio de 1641, llamado terremoto de San Bernabé; el del 26 de marzo de 1812, ya iniciado el proceso independentista, donde fallecieron entre 12.000 y 20.000 personas en la Provincia de Venezuela; el del 29 de octubre de 1900 llamado terremoto de San Bernardino, durante el gobierno andino de Castro; el del 29 de julio de 1967, llamado el de Caracas, ya referido, y el actual. Todos estos terremotos tuvieron magnitudes superiores a 7 salvo, el de 1967 que alcanzó a 6,6 en la escala de Richter.
Si analizamos los años transcurridos entre un terremoto y otro, vemos que en el caso del sucedido el Viernes Santo 1812, habían transcurrido 171 años del anterior; para el de San Narciso 88 años; para el de Caracas pasaron 67 años y el reciente 59 años. Si calculamos el promedio de años entre uno y otro son 96 años, pero lo más interesante, es que el intervalo de años está disminuyendo, lo que quiere decir que la situación está empeorando. De acuerdo con esta tendencia, el pronóstico del próximo terremoto sería dentro de un intervalo de 54 a 56 años para el año 2080 y 2082.
Al igual que en 1812, Venezuela enfrenta no solo un nuevo movimiento telúrico sino una situación política que nos devuelve a la dependencia externa, entonces de España, y ahora de Estados Unidos. No queda otra que rememorar la frase atribuida al Libertador, en medio de esos aciagos momentos, como respuesta a quienes interpretaban el terremoto de Caracas como un castigo divino contra la causa independentista: “Si la naturaleza se opone, lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca”, pronunciada por él o no, la trascendencia de esta se convirtió en un símbolo de determinación frente a la adversidad.
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