Gerardo Lucas: Venezuela, costo de caza.
Agosto 11 2026, 8:06 am.
Esta no es una predicción, ¡Dios nos libre! Es una interpretación de la dirección que está tomando el país, a partir de la información disponible hasta la fecha y de lo que tienen en mente algunos hombres, especialmente norteamericanos, que dirigen el proceso.
Debemos explicar, para quienes no estén familiarizados con el asunto, que un coto de caza es un área delimitada y regulada donde se permite la caza de animales salvajes. Puede tratarse de una propiedad privada o pública gestionada por empresas, entidades públicas o particulares. Se utiliza para la caza deportiva, la gestión de la fauna y la conservación de las especies.
En la Edad Media eran los terrenos que se hallaban alrededor de los pueblos y castillos de los reyes o el señor feudal, quienes dedicaban este espacio al entretenimiento para aquellos hombres que formaban parte de su séquito, donde cazaban, aprendían a montar a caballo, se ejercitaban con las armas… así que servía al mismo tiempo, de preparación al caballero para el ejercicio de su función fundamental: la guerra.
La finalidad del coto de caza tiene una condición indefinida en el tiempo, como la visión de Donald Trump sobre Venezuela, quien durante una entrevista para The New York Times, realizada en la Oficina Oval el 7 de enero de 2026, a la pregunta de: “¿Cuánto tiempo cree que estarán dirigiendo Venezuela?” contestó: “Solo el tiempo lo dirá”, el periodista insistió: “¿Tres meses, seis meses, un año, más tiempo? Trump respondió: “Yo diría que mucho más tiempo que eso”. Después agregó: “Tenemos que reconstruir el país, y lo reconstruiremos de una manera muy rentable” (subrayado nuestro).
De acuerdo con lo cual, entendemos que Venezuela representa una inversión que requiere tiempo para hacerla “muy rentable” –para ellos, por supuesto-. Algo así como las de la Trump Organization en Mar-a-Lago, en Palm Beach; Trump National Doral, en Miami; clubes de golf en Nueva Jersey, Nueva York, Virginia, California, Florida y Carolina del Norte; Trump Tower y 40 Wall Street, en Nueva York; anticipación en Trump Media & Technology Group, propietaria de Truth Social; World Liberty Financial, moneda $TRUMP, Ethereum, NFT y otros activos digitales vinculados a su marca.
Los beneficiarios de las licencias, o los miembros del Coto de Caza, serían los principales inversionistas en las campañas presidenciales de Trump, particularmente, los del sector petrolero, gas y minería. El listado de miembros ya está elaborado, lo componen los mismos que fueron invitados a la Casa Blanca el 9 de enero, una semana después de la extracción de Maduro.
Como sabemos, asistieron los más altos funcionarios estadounidenses y representantes de más de 15 empresas petroleras, refinadoras, comercializadoras y de servicios petroleros. El mismo Donald Trump, Marco Rubio (secretario de Estado) Chris Wright (secretario de Energía y de Liberty Energy) y Doug Burgum (secretario del Interior) Por las empresas petroleras: Mike Wirth, CEO de Chevron; Daren Woods, de ExxonMobil; Rayn Lance, de ConocoPhillips; Wael Sawan, de la Shell; Josu Jon Imaz, de Repsol y Claudio Descalzi, de la ENI. Por las empresas de servicios petroleros: Oliver Le Peuch de SLB (Schlumberger); Jeff Miller de Halliburton y Roberto Simonelli de Baker Huges. Refinadoras de petróleo: Valero Energy y Marathon Petroleum. Por las comercializadoras o tradings: Trafigura y Vitol. Y empresarios petroleros independientes como: Harold Hamm de Continental Resources, Jeff Hildebrand de Hilcorp Energy, HKN Inc., Raisa Energy y Aspect Holdings.
En los cotos de caza hay que pedir un “permiso de caza específico”, en este caso, en Estados Unidos es una licencia de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) para emprender negocios, proyectos, empresas en el territorio del coto. En Venezuela, son los permisos de los organismos del Estado, para lo cual el tinglado ya se está montando. El 30 de julio de 2026, la prensa anunció que la firma de relaciones públicas (lobby) más importante de Estados Unidos y cercana a Trump, llamada Ballard Partners, abría una oficina en Caracas para ayudar a las empresas norteamericanas, interesadas en invertir en Venezuela, a conseguir todos los permisos.
Dentro de este contexto de poderes e intereses, tanto los venezolanos como la democracia tendrán que esperar. No debemos olvidar las palabras de Richard Grenell, comisionado de Trump en las negociaciones con Maduro, cuando en febrero de 2025 reveló que Trump “no estaba buscando un cambio de régimen inmediato y que estaba dispuesto a negociar asuntos concretos”. En consecuencia, continuaremos siendo los sufrientes y espectadores de otro dictador ruin.
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